FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LA HIPOTERAPIA

Por todo ello, esta terapia ha demostrado su eficacia en personas con problemas de todo tipo:

  • Esclerosis múltiple.
  • Parálisis cerebral.
  • Autismo.
  • Síndrome de Down
  • Espina Bífida.
  • Traumas cerebrales.
  • Conductas caracteriales.
  • Enfermedades neurodegenerativas.
  • Enfermedades traumatológicas.
  • Anorexia.
  • Bulimia.
  • Afecciones crónicas.
  • Minusvalías de cualquier tipo (físicas y psíquicas).
  • Problemas de comportamiento.
  • Incapacidad intelectual.
  • Discapacidad física.
  • Discapacidad sensorial.
  • Enfermedades mentales.
  • Diversas inadaptaciones sociales (drogadicción, delincuencia...).
  • Otras afecciones invalidantes.

El hecho de montar un caballo, rompe el aislamiento de la persona con respecto al mundo, poniendo al enfermo en igualdad de condiciones con respecto al jinete sano. No cabe duda que montando se consigue superar el temor, mejorar la confianza y la capacidad de concentración; al tiempo que hace perder las tensiones e inhibiciones físicas y emocionales. Esto hace que la hipoterapia resulte efectiva no sólo con enfermos, sino también con personas que presentan problemas de inadaptación social.

Todo ello se consigue gracias a que el caballo ha demostrado ser un animal enormemente perceptivo, de inmediato se dará cuenta de que la persona es diferente a los demás y por ello se comportará de forma diferente a como lo haría con cualquier otro jinete.

Son muchos los buenos resultados conseguidos y llenan de esperanza, pero no podemos pensar que se trata de una “cura milagrosa”. La hipoterapia está considerada como un tratamiento alternativo, pero también complementario a los que se utilizan habitualmente. Se ha demostrado que con él se pueden obtener nuevos estímulos complementarios a los conseguidos con tratamientos tradicionales.

 

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